Eso, eso, disfrutad de las calles estos 8 días, que después volverémos a la habitual “dictadura” santanderina. Este pasado viernes, dando una vuelta por Santander para ver el tema de las casetas, nos quedabamos sorprendidos de la cantidad de actividad callejara que había, pintores en las calles, músicos -no los hbituales-, y muchos mas detalles que por lo general son aspectos “indeseables” en una ciudad como la nuestra. En fin, Iñigo, ¿a que no molestan tanto?, joder, dejales tranquilos el resto del año, que no podemos vivir solo de las señoras del café del Paseo Pereda.







